viernes, 31 de enero de 2014

Apraxia

Pensando en que nunca podría estarse bien sin al mismo tiempo sentirse perfectamente atraído por alguien, se mostraba ahora como un triunfador, parece como si hace escasos minutos hubiese franqueado el último rincón del país enemigo, después de una batalla de mil días. Se sentía, como lo repitió en distintas ocasiones, vacío, no porque le faltase algo dentro o fuera de sí, sino con la placentera sensación de haber eliminado infinidad de cosas inútiles que conservó por años enteros, se sentía fresco, radiante, con ese deseo real de llenarse del mundo, aspirar y conseguirlo todo, tomar con sus sentidos y con su inteligencia todo eso que la vida alguna vez le ofreció y había aprendido a esperar, a soñar, a responder, a pelear por lo que le gusta y necesita. Había ocurrido un cambio, así como le sucedió cuando decidió ser algo distinto a todo lo visto antes en los diarios, en las novelas, en los noticieros, esta vez también surgía esa sensación de temor ante eso desconocido que siempre trae la noche al otro día siempre al despertar, nos tira boca arriba a un mundo que para él, ahora sería más grande. Sabía amar estos días de tranquilidad, sin pesadillas internas sintiendo a la vez la luz solar. Se introducía, siempre consciente, en guerras dialécticas, en fructuosos diálogos que algún otro iniciaba y que sin arrepentimientos trataba siempre de continuar ynunca acabar la conversación. Necesitaba de todos o de muchos, de eso estaba seguro y aun así se le veía solo frecuentemente, parecía encontrar fórmulas que sólo pudo resolver en esos tantos momentos viendo un espejo, escribiendo, leyendo; sólo pensando. Se encontraba en un lugar desértico en el cual los que entraban eran muchos, pero él conocía pocos y de esos pocos otros menos numerosos permanecían y ahí se encontraba otro gran problema suyo, la permanencia. Su constancia era casi nula, pero le dejaremos un aire de respiro y diremos que en momentos se refugiaba en alguno de sus cuentos pues evitaba contaminarse de todo aquello que veía en los demás y le molestaba, buscaba tomar decisiones sin tener en cuenta su cultura, esa sociedad en la que vivía; imposible. Fue un preso más y en este punto no sé distinguir si de la sociedad que lo consumía, ese estado burgués paraíso para muchos, lugar lleno de rejas para él o si por otro lado; solo estaba encerrado por sus propios medios, miedos y locuras (él era el inadaptado).
Descubriría tal vez, algún día, que la soledad es un algo necesario, un hábito que lo distingue y lo salva, una sombra que a veces lo oculta, pero que otras veces, las más, lo hace más grande. Se llenará de transformaciones, dejará de cerrar los ojos al futuro y los abrirá siempre en el presente, sabiendo cómo se está haciendo su destino, viviendo. Sólo viviendo.


Tomasso’ 02 Agosto 2013

domingo, 25 de agosto de 2013

Long nith'

Tienes la magia en tus manos y en tus zapatos. Esas tienen el poder de llevarme adónde normalmente no voy, adónde temo llegar, esas saben darme confianza, saben como quitarme el frío y la desesperanza. Los otros, y no se como, conocen los mejores caminos y han dado unos acertados pasos, algunas veces he visto como se acercan a los míos, sin miramientos, sin preguntar y sin arrepentirse, esas veces –digo siempre-, son las mejores ‘veces’ de mis días.
Es irremediable sentir culpa o culpas cuando se cree hacer mal en más de una ocasión, pero es remediable sentir satisfacción, alegría, eso si tiene mucho remedio. Uno puede tomarse con las manos la cabeza y de tanto querer zafarla, en algún momento se entenderá que se está aburrido, que se está insatisfecho de esa maniobra tan obsesiva, compulsiva y sin sentido. Es bueno, eso sí, darse cuenta de lo que se quiere, darse un pellizco de vez en cuando y arrebatarse uno mismo el sinsabor, conocer por qué la felicidad no había sido completa y empezar a completarla; como yo lo intentaré ahora –a tu lado si lo quieres.
Había pensado que no me conocía lo suficiente, pero en eso siempre miento y hoy lo corroboro, estoy contento, y eso no es malo, pude por ejemplo en el mismo momento de sentirme así, verme desde el frente, notar como mis comisuras se hacían notar y delineaban con otras líneas una sonrisa que sostenía por minutos; noté también como temblaba cual si estuviera en un clima de menos cinco grados centígrados y no era así. Eliminaste el otro mundo, el que conozco cuando no estás, y desapareció, sólo estabas tú y esa sonrisa tierna que me libera de una prisión sin sentimientos.
Ahora escucho a Eddie Vedder y a su End of the Road y recuerdo, aun no puedo desprender ese sueño real, de esto otro que vivo y siento tan irreal, busco tu olor en mi chaqueta, y aparece tu esencia en mis pensamientos. Has logrado despertar el loco soñador y romántico que siempre he sido, pero sobre el cuál pongo una máscara, para no dejar notar lo que sólo una persona debe hacer.

Veo lugares que no conozco, con innumerables montañas y altos cipreses, veo ríos difíciles de cruzar, pero si mis dedos entrelazan los tuyos, mi miedo será nulo.

No será fácil sonreír todo el tiempo, pero seré un payaso para cuando sea necesario. Aun no conozco mi magia, pero tengo tanto valor como si lo supiera, tengo pedazos rojos de algo que dentro de mi pecho tú unes y formas. Tengo una libertad que tú me das y me quitas.