jueves, 29 de septiembre de 2011

Mientras tú estabas sonriendo

Mientras tú estabas sonriendo, el escribía sobre tu color de ojos, tu color de piel. Imaginaba largas conversaciones contigo, esas en las que él se sabía enorme, hablador y hasta interesante, algo así como preguntándote algo, diciéndote lo linda que estabas ese día, cuando por azares del destino lo conociste en una clase ‘rara’ de esas que hasta no llevar la mitad del curso no sabes de qué se trata. En esas horas donde crees deslumbrar con solo mirar o con solo usar unas cuantas palabras, pero;  en realidad solo eres una parte de lo que en realidad eres… indefectiblemente, puedes tomar todas la precauciones que existen, intentar no hacerte daño, intentar no hacer ningún daño, establecerte atrás de miles de muros y al final, claro con excepciones, terminarás deseando no haber empezado, queriendo creer que el amor no existe que ese dolor que no solo siente tu cerebro, sino también tu cuerpo, se esfume de una vez por todas, desearás no haber conocido a ese alguien que tú dices, te ha hecho sufrir. Tal vez estarás dichosa, disfrutando de tanto sueño realizado, de tantas historias plasmadas hoy en la realidad, de tantas sonrisas, de tantas caricias que tu hasta hoy has creído sinceras y claro, no es que te quiera decir que eso es mentira pero sí, que de eso no vivirás; encontrarás un día en el que mirarás hacia atrás y descubrirás que tanto sueño, tanta historia y tantas sonrisas, tal vez no son lo que esperabas de esta vida tan corta, que ese camino que siempre pensabas tan seguro hoy no lo es, que el que pensabas era el amor de tu vida hoy, y solo por algunas conversaciones cortas es tan solo un recuerdo. 
En realidad no tengo ninguna idea de lo que será ti vida en el futuro, ni siquiera en el más cercano, pero aun así puede ser que disfrutes de los atardeceres, que los días largos y sosos para mí, sean los más dichosos de tu vida, puede ser que tu si disfrutes de las medias once sin comer, sin hablar y sin sonreir, puede ser que disfrutes caminar sola, mientras ese alguien que crees querer está viendo alguna película en esa mortaja en forma de televisor; puede pasar que tus ideales sean vivir una vida sin sobresaltos, sin problemas, sin remordimientos; tal vez tú no eres para mí ni yo soy para ti.
Pero disfrutas de la luna como yo, ves las estrellas como si fueran paquetes de regalos sin destapar con la misma ilusión que yo; caminas tratando de trastornar un poco las horas, tratando de robarle tiempo al tiempo como lo hago yo, claro, tal vez y lo hagas, tal vez para ti la vida no es tan complicada como dicen que es para mí, y es seguro que así sea. Pero eres felíz, ¿justamente al revés de cómo digo yo? Disfrutas de tanto silencio de tan pocas sonrisas, de esas caricias arrebatadas en invierno, de esas tantas sustancias que remedan un verano…, espero que sí, espero que al menos tú no hayas mentido con eso que decías, que eras felíz, que sonreías por placer, por dicha, por todo eso que contrariamente reflejaban tus ojos.
Sabes que te has metido en mis pensamientos, en mis días de veinticinco horas, en mis noches oscuras y que por mucho que tus miradas reflejen distancia, frío, incomunicación; yo estaré haciendo algo similar a eso que hacía y decía hace pocos días y que aun sabiendo de tus pocos, escasos o nulos sentimientos hacia mí, mis conclusiones, mis sueños y claro, mis deseos no cambiarán. Es seguro, que no tengas ninguna intención en que piense en ti, en que celebre tus triunfos, en que sonría por tus sonrisas, pero por ahora, no puedo controlar a mi sistema autónomo y menos a mi sistema límbico que como sabes está interconectado, mis pasos, mis pensamientos, y hasta mis gestos (algo tan controlable) están a merced de este corazón único y revolucionario que aun dándole suficientes razones como para olvidarte, o al menos como para que restaure sus fuerzas y entienda que no debe perderlas, o al menos no de la manera en que lo hace contigo. Sabrás que alcancé a quererte desde ayer y hasta un día más que hoy y espero que el día en que leas esto no cambie mucho las fechas, ni sus conclusiones.

¡Idiota! Porque sigues alimentándote con gusanos, por qué sigues remedando un ser inalcanzable si estás arrastrándote por el suelo. Por qué dices volar, si ni alcanzas a conocer el color de sus alas, apenas y conoces su nombre, apenas y sabes que hacer para hacerla sonreir cinco segundos. Fantástico, has estado en un mundo único, de fantasía, pero solo tuyo. La realidad, nuestro mundo…, es otro.


24 di Settembre’ 2011

sábado, 17 de septiembre de 2011

Ojos negros

Aprovecharé sus ojos negros, grandes como el sol, aprovecharé sus palabras y su sonrisa. Usaré todo como ladrón de sentimientos y de espacio, abarcaré un poco más de días y realizaré las piruetas acostumbradas, derribaré esa barrera que ahí se ve, al otro lado del espejo. Reeditaré las tácticas del amor, esas palabritas mágicas que tantos han querido encontrar para no hallarse nunca entreverados en las penas y/o consecuencias de lo que llaman amor.
Tal vez no esté de más auto-advertirme acerca de lo mucho que debo vigilar mis propios pasos y mis pensamientos. Las mieles del amor se hicieron para personas soñadoras, triunfantes dentro, sin miedo de ser grandes, de ser los protagonistas de sus vidas, y yo, con tan pocos años deseo enormemente abandonar mi papel histriónico y lanzarme al estrellato de mi novela, de mis actuaciones, quiero ser yo todo eso que he soñado ser, pero que aun temo dejar ver.
Ella, como siempre arrinconada en sus tantas cosas por hacer, en su constancia, en su forma romántica de endulzar las palabras, cobijada de tantas palabras de miel y alguna que otra rosa adornando sus cabellos, porque disimula si siente placer en algún momento, porque enfunda la espada de su amor; porque limita un poco sus sonrisas cuando sospecha de alguien que las roba a la primer oportunidad. Ilusiones hay por montones, al menos eso piensan, ya casi se me están muriendo las mías y creo firmemente que a eso es a lo que se le llama ser joven, ser capaz de añorar, de ilusionarse, de lanzarse en busca de un ideal, de fracasar con un sueño y sin abandonarlo estando ya en el camino de la ejecución de otro. Juventud, apenas ahora sé que estoy en ella, que la uso a diario, que me aferro a esas cosas, a ese carácter que no estando seguro, desaparecerán en unos años más.
Buscando excusas para escribir he encontrado una casi genial, sus miradas ocasionales, sus sonrisas dulcemente expresivas; la idea de volverla a ver. Esas excusas agradan, por hoy que nada importa, por hoy que la eternidad se fusiona con lo demás, hoy que el recuerdo es una más de las farolas de mi cuarto. Dos han sido las veces que le he visto, que le dije cuanto me agrada hablarle y su olor, claro, espero que también tenga conocimiento del lenguaje visual. Le enseñaré aquello del poder de las miradas, ella lo entenderá, tiene ojos hermosos como para no hacerlo.
No es la mejor etapa de mi vida, lejos está alguna de serlo, pero todavía se aparecen personas excepcionales en ella; quiero creer que lo hacen para enseñarme algo, para compartirse conmigo alguna cantidad de tiempo. Ella ha empezado a hacerlo y mi adicción también ha comenzado.
Describo mis sentimientos como hablando de un paisaje o como leyendo un libro de expresiones corporales; aun no se lo he contado, lo que sentí, ni lo que pensé. Sé que justo ahora lo está leyendo en esta página. 


Tomasso’ 22 di Agosto 2011

sábado, 10 de septiembre de 2011

Ironía. Otro sin límite del homo sapiens

Tanta labilidad emocional, tanta simpatía, tanto deseo de serle fiel a la raza humana. La palidez rodeando tu cara haciendo surcos en tus mejillas…, la sonrisa desdibujada en tu rostro, tus dientes todos mostrándose, ayudando a mostrarle simpatía a ese que destruye tu hábitat, a ese que te encaja el humo de sus cigarrillos en tus ropas, en tu piel, en todo tu cuerpo. Tus dedos marchitados de tanto tocar, de tanto pensar antes de lanzarse a conocer el mundo, están ahora pasivos, silenciosos, estrechando manos, enmarcando adioses, disimilando pérdidas, iniciándose en soledades. Duermes,  descansas, deambulan tus pensamientos en tu cerebro; los sentimientos se olvidan, de derrumban, se visten de invisibles. Ahorcas tu soledad, le escribes a las personas que dicen no conocerla, les pides ayuda y tu orgullo hace que todo sea aun más difícil que de costumbre. Nadie está allí contigo, nadie te ha dado la mano para desplegar estas letras o para pensar que eso de lo que hablas no existe. Si, estás solo, eso no quiere decir que debas sentirte abatido, desdichado; me dijeron que así te conoces, así aprendes a vivir y a pensar como homo sapiens un poco más rápidamente que los demás. Me han dicho que si aprendes a vivir en soledad, puede ser, que nunca estarás solo, puede ser que te busquen los alienados, puede ser que te busquen los que no conocen esa sensación de escuchar únicamente el latir del corazón, puede ser que caminas hacia una realidad distinta, pero que visitas solo de vez en mes…, puede ser que la soledad es tu mejor compañía, que esa sensación de poder, de serenidad, de paciencia solo la experimenten los que vivieron solos, los que saben apartarse del mundo  y crearse ese espacio necesario para soñar, para pensar, para definir las distintas maneras de salvarse y ‘arreglar’ el mundo.

Cuanto romanticismo desperdiciado. Yo ideando una casa en la cima de un árbol y tú caminando hacia la escuela. Investigando el deambular de las hormigas, el inconstante tropezar de las babosas y yo aquí perdiéndome en el mundo, ahogándome en él; incomunicaciones como la nuestra, como este sinsabor que me dejas en los labios, tratamos de evitar los silencios, enmudecemos, solo se escucha el sonar de las caricias, la intemporalidad de las miradas. Despiertas pidiendo a gritos una palabra, te responden mis piernas tibias, mi mirada extraña, mis brazos pesados, el tic tac de tu reloj de pared. Otra vez somos presas del silencio, de esa realidad que consumimos, hartos de tanto arriesgar por un mañana al que aun no nos acostumbramos, por un futuro que nunca vemos. Escribiendo en días como éste, haciéndolo opaco, gris, arrugado, quitándole sus colores, haciendo de la noche la mejor ausencia, la mejor casa de los fantasmas. Lanzando en la oscuridad lagrimas por los aires, alientos a los suelos, ese calor de los cuerpos hacia las estrellas; intentando recuperar el día, soñando con esa claridad que antes existía, que el mismo que conociste ha olvidado, ha enmudecido, lo ha marchitado. Los días, eran muchos, ¿a dónde fueron? Que dijeron antes de irse, no fui yo quien los echó, vi como lo insultaban con bombas, metrallas y todo tipo de artesanía armamentista, como lo olvidaban con la idolatría hacia otros reyes, hacia otras luces; lo abatieron en combate, se defendió con brisas, tormentas, deslizamientos, huracanes, sismos, no lo sintieron…ahora desaparece. No veo nada, no siento nada y eso que la guerra es allá en otro país, en otro continente, a muchísimos kilómetros de distancia; eso que el que llora no es mi hermano, ni mi hijo, eso que quienes murieron no son ‘nada para mí’. Eso que yo soy humano…, un pensador. Un historiador que hace las veces de un histrión, de marioneta. Circense abandonando su espectáculo, sus consecuencias…su trabajo dando resultados; niños mutilados sonriendo, soldados sin pies jugando al fútbol, madres sin hijos abrazando niños. Ellos los de arriba dibujando su figura en el espejo para hacerle luego la corona, limarse los cachos, quitarse la capa, los olores y hacerse un espacio en la política.
¿Y nosotros? Sigamos jugando con camellos en el mar, volvamos a esa ignorancia escogida, a esa telepatía insensible, a esa arrogancia continua, a esa insensatez, a esa poca condescendencia; algunos quieren evolución…ya parecen animales.


Tomasso’ 4 di Settembre 2011