Mientras tú estabas sonriendo, el escribía sobre tu color de ojos, tu color de piel. Imaginaba largas conversaciones contigo, esas en las que él se sabía enorme, hablador y hasta interesante, algo así como preguntándote algo, diciéndote lo linda que estabas ese día, cuando por azares del destino lo conociste en una clase ‘rara’ de esas que hasta no llevar la mitad del curso no sabes de qué se trata. En esas horas donde crees deslumbrar con solo mirar o con solo usar unas cuantas palabras, pero; en realidad solo eres una parte de lo que en realidad eres… indefectiblemente, puedes tomar todas la precauciones que existen, intentar no hacerte daño, intentar no hacer ningún daño, establecerte atrás de miles de muros y al final, claro con excepciones, terminarás deseando no haber empezado, queriendo creer que el amor no existe que ese dolor que no solo siente tu cerebro, sino también tu cuerpo, se esfume de una vez por todas, desearás no haber conocido a ese alguien que tú dices, te ha hecho sufrir. Tal vez estarás dichosa, disfrutando de tanto sueño realizado, de tantas historias plasmadas hoy en la realidad, de tantas sonrisas, de tantas caricias que tu hasta hoy has creído sinceras y claro, no es que te quiera decir que eso es mentira pero sí, que de eso no vivirás; encontrarás un día en el que mirarás hacia atrás y descubrirás que tanto sueño, tanta historia y tantas sonrisas, tal vez no son lo que esperabas de esta vida tan corta, que ese camino que siempre pensabas tan seguro hoy no lo es, que el que pensabas era el amor de tu vida hoy, y solo por algunas conversaciones cortas es tan solo un recuerdo.
En realidad no tengo ninguna idea de lo que será ti vida en el futuro, ni siquiera en el más cercano, pero aun así puede ser que disfrutes de los atardeceres, que los días largos y sosos para mí, sean los más dichosos de tu vida, puede ser que tu si disfrutes de las medias once sin comer, sin hablar y sin sonreir, puede ser que disfrutes caminar sola, mientras ese alguien que crees querer está viendo alguna película en esa mortaja en forma de televisor; puede pasar que tus ideales sean vivir una vida sin sobresaltos, sin problemas, sin remordimientos; tal vez tú no eres para mí ni yo soy para ti.
Pero disfrutas de la luna como yo, ves las estrellas como si fueran paquetes de regalos sin destapar con la misma ilusión que yo; caminas tratando de trastornar un poco las horas, tratando de robarle tiempo al tiempo como lo hago yo, claro, tal vez y lo hagas, tal vez para ti la vida no es tan complicada como dicen que es para mí, y es seguro que así sea. Pero eres felíz, ¿justamente al revés de cómo digo yo? Disfrutas de tanto silencio de tan pocas sonrisas, de esas caricias arrebatadas en invierno, de esas tantas sustancias que remedan un verano…, espero que sí, espero que al menos tú no hayas mentido con eso que decías, que eras felíz, que sonreías por placer, por dicha, por todo eso que contrariamente reflejaban tus ojos.
Sabes que te has metido en mis pensamientos, en mis días de veinticinco horas, en mis noches oscuras y que por mucho que tus miradas reflejen distancia, frío, incomunicación; yo estaré haciendo algo similar a eso que hacía y decía hace pocos días y que aun sabiendo de tus pocos, escasos o nulos sentimientos hacia mí, mis conclusiones, mis sueños y claro, mis deseos no cambiarán. Es seguro, que no tengas ninguna intención en que piense en ti, en que celebre tus triunfos, en que sonría por tus sonrisas, pero por ahora, no puedo controlar a mi sistema autónomo y menos a mi sistema límbico que como sabes está interconectado, mis pasos, mis pensamientos, y hasta mis gestos (algo tan controlable) están a merced de este corazón único y revolucionario que aun dándole suficientes razones como para olvidarte, o al menos como para que restaure sus fuerzas y entienda que no debe perderlas, o al menos no de la manera en que lo hace contigo. Sabrás que alcancé a quererte desde ayer y hasta un día más que hoy y espero que el día en que leas esto no cambie mucho las fechas, ni sus conclusiones.
¡Idiota! Porque sigues alimentándote con gusanos, por qué sigues remedando un ser inalcanzable si estás arrastrándote por el suelo. Por qué dices volar, si ni alcanzas a conocer el color de sus alas, apenas y conoces su nombre, apenas y sabes que hacer para hacerla sonreir cinco segundos. Fantástico, has estado en un mundo único, de fantasía, pero solo tuyo. La realidad, nuestro mundo…, es otro.
24 di Settembre’ 2011