No
la mires, no vayas; debes traerme un saco y un limón y una pinza y…, has
machacado mis planes y mis sentimientos, no refutes lo que digo, no sonrías
cuando yo no, no maldigas si se trata de mí, no interfieras con lo que hago.
Has lo que merezco que hagas por mí sin que yo te lo diga, aprende de mis
miradas y más de mis gestos, también de mis palabras, crea un diccionario solo
para mí. Olvídate de ti y de lo que quieres, recuerda que tu objetivo y tu fin
soy yo. No te quejes. Tienes la obligación de cuidarme, de velar por mi
bienestar, auncuando te olvides de ti y yo también lo haga, auncuando yo no
haga nada por ti, ni por mí. Todo depende y dependerá de ti, nunca de mí.
Analizarás
cada una de las cosas que me pasan y las que puedan ser por tu culpa (todas)
Anti-libertad,
anti-potencia, anti-ausencia. Algo así como querer controlar la vida de otro y
hacerlo, como investigar el cómo matar a alguien, aprenderse todos los pasos y
no hacerlo. Puede ser que sea bueno que cumplas algunas de mis objetivos o que
me ayudes a que eso pase, pero nada depende de ti sino de mí y de mis
decisiones, de mis sabias o tontas decisiones, de mi semblante, de mis juicios
y prejuicios, de mis miedos y seguridades, de mi tonta manera de ver la vida,
de mis locuras. Eres alguien importante, tal vez indispensable por muchos días,
pero siempre sé que aprenderé de mí y de lo que vivo, que no lo hago todo solo,
pero sé hacer todas las cosas o lo seguiré intentando.
NO
te aflijas, has sabido como corresponder mis ganas de salir siempre triunfador
de mis problemas, has sabido cuales debo resolver solo, has sabido defenderme
de la fatalidad, de la muerte mental, de la incapacidad neuronal para pensar y
evitar que las lágrimas y otras desagradables secreciones salgan de mí. No te
sientas mal por ser como eres, por parecer fría o sin sentimientos, sé que los
tienes y son lindos, sé que lo poco que muestras es sincero y viene de ti, sé
que no le repites a nadie lo que a mí, ni das las mismas miradas, ni respondes
con los mismos silencios, sé que soy independiente y sé que me ayudas a
seguirlo siendo, eso no está mal, es la ley del ser humano: acompañar
diferencias con otras de otros, ir de manera paralela con las particularidades
de otros, triturar mis malos hábitos con los buenos hábitos de otro; pero
siempre siendo distinto, acaparando mi propia atención, mi propio cuidado, mi
propia aceptación.
Somos
iguales, todos. Eso hace que no quiera agachar mi cabeza, o sí, pero solo ante
mis fallas personales, me pediré perdón, y modificaré mis próximos actos: eso
es aprendizaje.
Tomasso’ 11 Luglio 2012