Cumplir años es cosa seria, aunque se cree que es
algo fácil y sencillo como cepillarse o ponerse una camisa, pero en realidad
ese día alberga tanta dificultad que es casi más de lo que se conoce de la
implosión o igual a saberse las tablas de
multiplicar apenas aprendiendo a escribir. Uno puede apartarse de la gente,
leer algunos libros o empezar a caminar por prados, por carreteras no pobladas,
hasta ahí todo es fácil; pero, pasadas unas horas, a veces escasos minutos, uno
empieza a sentirse azorado, siente que carga un poco más de peso, o que las
manos y los pies son más grandes, claro, puede que no lo notes y ahí es donde
llega lo más difícil del día, empiezas a dibujarte en los demás, a reproducirte
en espejos que caminan, que sonríen, que abrazan, que hablan y dicen tozudeces
y otras cuantas maravillas y ya no tienes escapatoria; entras a formar parte de
tu birthday no habrá manera de
salirte de él. Empiezas a darle vuelta a los recuerdos a remarcarlos en tus
pensamientos, a hacer cuentas, a meter cada una de las sonrisas en amarillas
gavetas que guardarán por siempre esos momentos, puedes llorar, claro, pero que
difícil no hacerlo, cumplir con lo
que dijiste un año atrás y no demostrar la amargura de saber que los días se
extinguen, que algunos caminos quedados atrás ya han sido recorridos.
Inolvidable, ya lo que ha pasado es irrevertible, los minutos pasan y crees que
debes actuar distinto, eres mayor, ellos te lo dicen, los vidrios, las luces en
los charcos, los garabatos que tienes en los cuadernos y otra vez llega la
melancolía, el sinsabor de eso que no hiciste, de lo que no arrebataste cuando
era tuyo, de lo que no dijiste.
Te quiero.
Tomasso’ 12 Dicembre 2012