miércoles, 12 de diciembre de 2012

Birthday


Cumplir años es cosa seria, aunque se cree que es algo fácil y sencillo como cepillarse o ponerse una camisa, pero en realidad ese día alberga tanta dificultad que es casi más de lo que se conoce de la implosión o igual  a saberse las tablas de multiplicar apenas aprendiendo a escribir. Uno puede apartarse de la gente, leer algunos libros o empezar a caminar por prados, por carreteras no pobladas, hasta ahí todo es fácil; pero, pasadas unas horas, a veces escasos minutos, uno empieza a sentirse azorado, siente que carga un poco más de peso, o que las manos y los pies son más grandes, claro, puede que no lo notes y ahí es donde llega lo más difícil del día, empiezas a dibujarte en los demás, a reproducirte en espejos que caminan, que sonríen, que abrazan, que hablan y dicen tozudeces y otras cuantas maravillas y ya no tienes escapatoria; entras a formar parte de tu birthday no habrá manera de salirte de él. Empiezas a darle vuelta a los recuerdos a remarcarlos en tus pensamientos, a hacer cuentas, a meter cada una de las sonrisas en amarillas gavetas que guardarán por siempre esos momentos, puedes llorar, claro, pero que difícil no hacerlo, cumplir con lo que dijiste un año atrás y no demostrar la amargura de saber que los días se extinguen, que algunos caminos quedados atrás ya han sido recorridos. Inolvidable, ya lo que ha pasado es irrevertible, los minutos pasan y crees que debes actuar distinto, eres mayor, ellos te lo dicen, los vidrios, las luces en los charcos, los garabatos que tienes en los cuadernos y otra vez llega la melancolía, el sinsabor de eso que no hiciste, de lo que no arrebataste cuando era tuyo, de lo que no dijiste.
Paras un momento y como él te lo ha dicho, uno de las maneras de estar felices es sonreír, entonces sonríes, relegas los malos ratos para otro día y te apersonas del papel, desarmas los regalos, te pones un sombrero y los abrazos no se hacen esperar, degustas un día hecho para ti, decorado con luces y colores que dicen tu nombre, con voces de sentimientos atiborrados de sinceridad y realzas la mirada buscas a esas personas de las que esperas, estén allí, y así es, ensanchas un poco más esa sonrisa. Es tu cumpleaños, así que disfrútalo todo, pues todo es para ti, todos te tienen en sus memorias, en sus miradas, en sus sonrisas, tu has causado todo eso. Recibe los abrazos como si fuesen los últimos, come pastel y recuerda vivir como hoy todos los otros días, serán 365 para que tomes del mundo lo que quieres y te hace feliz.

Te quiero.

Tomasso’ 12 Dicembre 2012

sábado, 8 de diciembre de 2012

Conocerte'


Quiero conocerte.
Y conocer no es saber lo que sé de ti.
Tampoco es lo mucho o lo poco que me han dicho o puedan decirme.
Tampoco es distinguir entre lo que eres y lo que son los demás, aunque de pronto, eso se asemeja un poco a lo quiero, conocerte.

Quiero saber como piensas.
Y eso que quiero no es saber como haces para no dormirte a las 10 de la noche.
Tampoco quiero que me digas como le haces para despertar después del medio día.
No quiero saber si tus pensamientos son buenos o malos, perversos, malévolos o angelicales.

Lo único que quiero es conocerte y saber lo que miras, no importa que no sepa ni entienda todo lo que digas, pero, me gustaría saber lo que callas, así no mires, así no cantes, así no rías, así no estés, pero sabría lo que ves cuando enmudeces y mueves las manos sin desdén. Me gustaría tanto saber lo que sabes de mí.
Mirarte más, tenerte cerca, aliviarte los ojos con los míos, releerte mis mejores escritos, saber lo que disfrutas (conmigo) y lo que no disfrutas (sin mí), ladear mi cabeza los grados necesarios para que encuentres mis labios. Sostener tus cabellos, ser tu veleta y no por estar ahí sino por conocerte.
Se puede conocer a un cuerpo, saberse su olor, sus movimientos, sus múltiples contorsiones y todos sus colores, incluso saberle los ángulos, las líneas, los semicírculos y sus escasos cuadrados, ir allí donde las formas se pierden y los colores traspasan los conocidos. Puedo verlo todo, cuántas veces quiero cuántas veces lo intento; pero, lo que busco y quizá pueda generalizar diciendo que el hombre no busca eso, se ve más allá de una materia inerte que tiene un ente planificador. No conozco mentes, ni dementes y quiero.
Muéstrame como maquillas tus pensamientos, los colores que le pones a tus pupilas antes de despertar en las mañanas, dime como inventas las distancias o como las desapareces. Consiente mis te quiero, dales forma, has que puedas escucharlos y sentirlos.

Tomasso’ 8 Dicembre 2012