Me gustan tus ojos cuando me miran. Esa transparencia y ese brillo especial que toman cuando su centro soy yo. Me gusta mirarte cuando estropeas mi figura observándola en el espejo, me gusta mirar tus pecas, tus lunares, tus cabellos, me gusta acariciar tu espalda. Me gustas, y aunque aun no sepa si de los pies a la cabeza, sé que así será. Me gusta cuando callas pero no siempre, solo esos momentos donde el lenguaje se hace expresar de otra manera. Me gusta cuando sonríes, pareces felíz, parece que la vida coincidió e hizo felíz a dos personas en el mismo momento. Me gusta cuando tus manos se posan en mi rostro y parecen haber encontrado algo que les gusta, me gusta tu espalda cuando se junta con las puntas de mis dedos, cuando su tensión se pierde y se retuerce por segundos. Me gustas. Me gusta tomarte de la mano y deambular como locos por la calle, bajo la lluvia, sobre suelo mojado, en medio de los carros, en medio de la gente, me gusta entorpecerme cuando te miro, elevar mi mirada y ayudar a que mis pensamientos vuelen otro poco. Me gusta esa que eres cuando estás conmigo, cuando sabes que estoy ahí.
Me gusta cuando callas, solo cuando sé que yo estoy hablando o cuando no es necesaria la comunicación con palabras. Me gusta hacerte sonreír con chistes malos o con alguna que otra cara de payaso. Me gusta pasar estas noches contigo, y estos días en que después de no verte lo único que me hace felíz, lo único que me sostiene despierto es saber que vuelvo a verte. Me gusta el olor de tu cuerpo en las mañanas, cuando despiertas abrazada a mi o cuando sé como suspiraste en medio de la noche. Me gusta decirle adiós a tus dolores, y darle la bienvenida a otro día felíz. Me gusta desayunar mirándote a la cara, saborear tus besos mezclados de la palidez nocturna. Me gusta ser ese que ves, cuando estoy contigo. Me gusta palidecer cuando no estás sonriente o caminar suave para no despertarte. Me gusta alimentarme de tus sueños y elaborar los míos cada mañana, mientras pido un día igual, mientras suplico un poco de eternidad momentánea.
Ahora me gustan las cosas obvias y las conozco. Me gusta por ejemplo comer o encogerme de hombros cuando no sé algo. Ahora me gusta abandonarme sobre ‘uno letto’ durante miles de segundos, mientras pasa el tiempo, mientras se disuelve el espacio al cerrar los ojos. Ahora me gusta expresarme, ahora me gusta no estar solo. Ahora me gusta saber que alguien espera que esté bien, que descanse o que sonría antes de dormir, ahora sé que la vida no es solamente suplir necesidades básicas, ahora sé que también eres una parte de mi vida y que justo ahora, sin ti, no sería vida. Me gusta decirte que me gustas, que te quiero. Me gusta decirle que en sus manos están mi sobriedad, mi realidad, mis futuros pasos, mis sonrisas. Me gustan las notas sinfónicas de sus palabras y el calor de sus abrazos. Me gusta cuando saber que sabe lo que pienso, que aun respira si le robo el aire, que aun sus ojos me prometen un futuro. Me gusta hacerle saber que tiene la llave de mi corazón, y enseñarle como abrir la puerta.
Tomasso’ 15 Ottobre 2011