Ven y acércate, solo
morderé un poco, y aligérate el pelo, iremos a correr un rato...
No
sabrás que estás conmigo, no sabrás si estás soñando, no sabrás si estás
dormida, no sabrás si estás de verdad sintiendo nuestros pasos, ese crujir de
los pastos, el viento rozando tus manos o si soy yo, o son las hojas, no lo
sabrás. Vivirás aturdida, sonreirás-sonrisa sostenida, mirando de soslayo allá
lejos, las tristezas, los pesares, las lágrimas, todo diluyéndose, todo en una
completa coalescencia.
Mirarás
otra vez el atardecer, otra vez preguntarás por el botón de pausa, el mismo que
estaré buscando yo, ese botón que no existe, pero inventas cuando estás
conmigo.
Ha
pasado poco tiempo, ahora me miras, tiemblas, te distraes de nuevo, logras
preguntar donde estás, y te respondo, pero no entiendes nada, eres un mar
blanco, pálido, distante, frágil, quieto. Disimulas tu frialdad, y calientas
mis pensamientos, pensamientos de tono gris hasta ahora, devaneas en un mundo
color rosa y lo envuelves con papeles grises, discordancia absoluta. Podrías
tranquilizarte imaginarte al lado del mar e intentar no mojarte, solo eso y
estarás bien, sólo eso y estarás seca. Intenta no escabullirte esta vez, no
empieces a correr, no sola. Corramos, tenemos toda una playa para dos, todo un
inmenso paisaje para dibujar con nuestros pies y nuestros ojos, y esta vez veo
más allá de las montañas y esta vez corres más que yo; ésta vez tienes el
tiempo suficiente para decirme a donde vas.
Has
abierto las criptas de tu corazón, pero son altas y necesito algo más que
puertas abiertas para cruzar y parece que no lo sabes. Estás asustada por algo
que no ha pasado, que no has vivido; estás pendiente de mis movimientos,
olvidas que estoy bajo un techo demasiado bajo y con paredes altas. Renuncia a
mis intentos, a mi vida, a mis palabras o resguarda tus sueños y promesas en
algo más sólido que tus pensamientos, inicia ese vuelo con las alas que tienes
ahora, no busques que crezcan más sin hacer otra cosa que mirarlas.
Toneladas
de sabor a café, kilómetros de colores opacos que corren por tu piel,
inmensidad de bosque entre tus cabellos, dulzura sabor a fresa y luego me
besas, inyectas sustancias que aun conociendo se reinventan en mí, me intoxican
y no caigo, no se nubla mi visión, has apagado el motor del corazón y no lo
escucho, se ha detenido para ti, para dar saltos con el tuyo, el mismo sonido,
el mismo ritmo, las mismas canciones si quieres cantar alguna.
El tiempo es un invento del hombre para medir lo que hace y
compararlo con lo hecho por los otros.
Tomasso’ Sabato 18 di Agosto
2012