Hay
tentaciones buenas, incluso necesarias. Ayer fui tentado. Era de noche, cómo
ahora, pero sin luna, sin esa luna. Llovía. Muchos han sido los días en que esa
lluvia se deja ver a través de mi ventana, pero esa noche no la veía, la
sentía, caía sobre el techo, podía imaginarme la gota caer y rebotar, notarle
esa pequeña vida que tienen siendo gotas, queriendo salir, conocer,
transformarse en aire. Yo las sentí, se lo aseguro, y parecía un susurro que
entre todas dejaban sonar, me dejé guiar por ese sonido, me llevaron a un
bosque, lleno de higos, de helechos altos, de sombras, con claros de sol que se
metían por las hendijas, por los rincones; lleno de humedad, de saciedad, de
lejanía; estuve ahí, puede notarlo. Las imágenes son un poco borrosas, aparecen
a través de un espejo empañado, a través de mi memoria rebelde, a través de mis
palabras sueltas. Puede fijarse en lo que quiera, usted es quien lee. Caminé en
círculo, y regresé a ese punto dónde caían las gotas, dónde estaba en mi
cuarto, dónde la respiración no se siente, dónde los dedos son dedos y la luna
sólo un asteroide deforme, regresé. Hay tentaciones hermosas, porque no nos
dejamos llevar, estoy seco, no sé qué es la lluvia, no sé qué son las gotas. Tengo
una sensación, quiero sentir la lluvia estando acompañado, sentir otra piel y
no la mía. Quiero reconocer ese momento en sus ojos, en su memoria recordar el
frío y la humedad.
Las
gotas cayeron y no mojaron. Los sueños pasaron y no volvieron. La distancia
está ahí y no se va. Las palabras hablan y no se callan. El silencio no habla y
espera por ser escuchado. Las miradas no ven, pero esperan encontrarse. Los
lugares no se mueven pero tus pies caminan. Las soledades existen y yo escribo
por dos. Tus ojos están cerrados y yo no paro de sentirte.
Sólo
las noches me guardan en sus oscuros momentos, sólo las sombras, sólo las
figuras me transforman, los cuadros, esas fotos que la memoria inventa y guarda
en un álbum que no se empolva, pero que nadie nunca ve. Los recuerdos, las
imágenes, los sonidos, repeticiones instantáneas que quedan plasmadas en
ninguna parte. Lo eterno no es lo que escribo, ni lo que digo, ni lo que veo.
Lo eterno es lo muerto, todo ha muerto, los sonidos, las miradas, lo visto. Lo
que recuerdo son esos cuerpos fósiles queriendo resucitarlos. Mis recuerdos son
momias que quiero desenvolver, son hilos de la tela de una araña.
Tomasso’
Aprile 15 2013