En
mi canción te canto y con las notas que inocentemente ladra mi corazón te
tratamos de manipular,
en
mi corazón te canto y tratamos inocentemente de manipular una canción, y ladro,
en
mi inocencia trato de manipular mi corazón y te ladro una canción con sus notas,
en
mis notas inocentemente ladro y te tratamos de manipular en mi canción
En
mi cansado corazón apareces cansada y en mi canción apareces cantada y trato de
manipular mi corazón, enseñarle algo; porque no te creas que él lo hace sólo yo
he hecho algo para ayudarle, ayer he inundado mi cuarto de tu olor, creo que
escogiste bien esa fragancia y como pasamos la tarde juntos, hoy tuve la
maravillosa idea de comprar una igual a la que tienes o eso creo, no lo medité
mucho, a veces imagino que estás acá repitiendo un poco de esas palabras que
tanto te sabes, volviendo a tomar ese café que dejaste iniciado, ayer; espero
que recuerdes, no así como yo, que apenas en unas horas he inventado abrazos y
otras palabras que así como lo temo, pasará; mañana aparecerán algunos besos y
otras palabras, puedes aparecer tu, claro, de carne y hueso o de hueso y carne,
en los sueños las diferencias son menos notorias. No temas, puedes imaginar
conmigo, recuerdas cuando te presenté a una de mis tías, ella te recuerda, dice
que le pareciste alguien adorable o bueno eso fue su invento matutino.
Te
recuerdo. Justo ahora estoy viéndote entrar, tienes pantalón ajustado y zapatos
grises, me dijiste ayer como se llamaban y dos cosas, al parecer ustedes le
tienen nombre a todos los tipos de zapatos y nosotros olvidamos todo lo
referente a los zapatos.
Has
desaparecido, como ayer, que siéndonos francos no fuiste tu quien desapareció y
no han pasado horas ni siquiera si uso eso como una metáfora; días, semanas,
meses, hasta años que ni recuerdo. Sé donde vives, sé el inicio y el final del
número de tu teléfono, sé a dónde vas todas las mañanas, sé que rímel o labial
barato usas (usábamos, siempre fui yo quien terminaba con color en los labios)
sé tu manera tonta de pensar cuando eran las 4 de la tarde, para ti era como un
primer terminar del día, notaba la felicidad en tus ojos y el cansancio en tus
rodillas, era como si en ese momento tuvieses la necesidad de cambiar algo,
había en ti y en esas miradas un algo de necesidad reclamante y no a mí, era
como si indagaras allá afuera, en el viento, ¿encontraste tus respuestas?
Ha
pasado tanto, hoy no siento el mismo dolor, ahora puedo imaginar que te sonríes
das media vuelta y empiezas a caminar, pero no siento dolor, ni rabia, también
sonrío, hay momentos en que mi cuerpo da esa media vuelta y te alcanzo a ver,
pero tu aun me miras, es como si en algo hubiese fallado, en algún rincón del
final de esta historia ha de pasar que me adelanté, que escogí correr cuando tu
apenas llegabas a conocerme.
Ni
siquiera sabes que he muerto, era yo pasando por tus noches, recorriéndolas en
soledad, me acostumbré a ello y aquí me tienes escribiendo desde acá, desde tu
corazón, luego desde tus recuerdos y años después desde mi lejana vida, allá
quedó mi sueño de ser creíble, mi anhelo de ser. Quedé yo enredado en tus
ausencias y quedaste tú sofisticando tus respuestas, tus despedidas,
aniquilando horas, acumulando sonrisas, entregando fuertes silencios…
Tomasso’ 14 Agosto 2012