sábado, 30 de marzo de 2013

Sueño roto


Estúpidos sueños del hombre que está despierto, marejadas de polvo que solo nublan sus ojos, un gato toloso que está ciego y sueña estarse viendo.

Una mariposa dorada ha perdido su vuelo, le han roto una de sus alas, planea, intenta continuar el ritmo, la altura, pero el ala buena se debilita, aumenta la rapidez del aleteo, se agotan sus reservas energéticas, intenta caer despacio, sentir dolor, poco dolor, sentir poco, pero; siente el golpe de las piedras, parece como si la hubiesen lanzado y también recibido con un muro, intenta desprenderse de todo, resistir, sostenerse con sus pies, pero no puede, recuerda su ala rota y busca alguna sustancia líquida que puede solidificarse, busca y encuentra al fin un poco de miel, intenta atar fibrillas, pequeñas tiras que el viento hace estremecer, lamenta una vez más estar pariendo, o a punto de parir, y brotan de ella miles de huevecillos, otras miles de mariposas que un día tendrán sus alas rotas, después de volar, después de saborear el aire, cuando hayan amado las alturas. Y así será, un día su vida se repetirá, sus miedos, sus intentos por sobrevivir, por volar, por sobreponerse; ella no morirá, estará viva a través de esa otra generación de mariposas.

Vuelve a sentirse viva ahora hay otros que la necesitan y esos otros no han nacido completamente, ha decidido vivir un tiempo de más, así que con una ala rota, empieza a caminar en busca de alimento y de los elementos necesarios para hacerse cargo del futuro, para seguir idealizando y mintiéndose. Ser mariposa jamás fue fácil y ella lo sabe, y no lo ocultará más, hoy ellos descubrirán su papel en el mundo, en ese mundo que les ha tocado, en donde vivirán, en donde harán parte de un punto negro visto desde más arriba, desde donde nunca podrán volar.


Tomasso’ 19 Ottobre 2012

viernes, 22 de marzo de 2013

Un recuerdo


Sonreías, veía tus dientes blancos y seguía hablando, hacer perdurar ese momento, misión del día. Un abrazo, una distancia, una sonrisa dibujada en mis ojos. Un lápiz dibujando la habitación, las sillas, el café y las miradas. Una hoja siendo lamparilla azul. Un tiempo que no existió y un espacio que se pintó en sonidos.
Recuerdos. A donde van. Los invento. Los recreo. Los aíslo. Los ignoro. Les hago señas para que vuelvan a mi memoria. Reaparecen danzantes, nuevos colores los dibujan y alargan sus pequeños flagelos que se mueven entre mis pensamientos y refluyen una que otra vez entre mis miradas, entre mis reflejos; destellos de nostalgia futura.

Después fue en una cafetería, te veías así tan bien como sabes.  Los reflejos en tus ojos mostraban un poco de impaciencia, luego aparecí yo y fui llenando ese espacio en tus pupilas, quizá solo fue otro error de percepción, uno causado por el ángulo de mi mirada. Ese día, esa noche manipulabas tus palabras de una forma tal que. Yo pude no hablarte, pude mirarte nada más, pero contigo deben existir las palabras, las justificaciones, no sabes hablar con los ojos o las sonrisas, o mejor, si lo haces, pero temes las conversaciones largas.
No olvidaré los detalles, tampoco mis palabras, eras mi tipo de mujer ideal, controlabas mis ideales, mis funciones autonómicas, mis reflejos, mis sacudidas corporales y sabías cómo hacer cambiar un ambiente descolorido por uno lleno de matices grises. Tienes la capacidad de hacerme bien. Contigo yo sonreía.



Tomasso’ 5 Marzo 2013

sábado, 16 de marzo de 2013

Otro día común


Digamos que va por un túnel, uno cualquiera, el de la 26 o el de la 52, para mí los de mayor referencia, de pronto se encuentra un perro, de esos negros, tamaño mediano, ojos brillantes en ese lugar que aunque en ese momento no lo note, está siendo más oscuro que en sus extremos; y usted siente miedo, no esa cosa que imagina cuando ve una película, o cuando le cuentan una historia o chisme de miedo, no, miedo real, el que siente cuando todas las opciones llevan al mismo acto que intenta evitar, o cuando no encuentra opciones para lograr ese cometido, pasan unos segundos y alcanza a imaginarse todo, desde esa primera imagen, donde alza el pie derecho y logra avanzar, luego levanta el izquierdo y avanza aun más, realiza el mismo movimiento a mayor frecuencia y después siente que todo pasa en cámara lenta, que el perro lo mira y la distancia se acorta, que se hace más grande, que muestra sus dientes. También imagina como camina, ve el animal y sigue caminando, ahí termina la historia.

Un día como cualquiera almuerza a las 12:40 pm porque su tía se demoró, a la 1:00 pm porque apenas alcanza a leer el tema para el parcial de anatomía, tema del cual nunca supo nada, pero por lo cual, acaba de señalar la palabra nunca y la tacha en el diccionario Salvat; toma sus bolígrafos, su cuaderno, su discreto morral que podría albergar 20 kg con holgura y se dirige hacia la universidad, pudo descansar, dormitar sus pensamientos, recrear otro sentido en las imágenes que pasan al vaivén de la velocidad del autobús, pero, se reclina en una de sus manos discretamente levantadas y lo único que alcanza a imaginar es el perro haciéndole el examen, allí ladrando palabras y usted apenas lo entiende, apenas sabe que hará un examen, que le costará unas décimas el no estudio de la noche anterior, que le revalidará sus ideas acerca de la intemporalidad de la vida, y del tiempo que se pierde en los sueños.
Inicia el descenso, el despertar afuera en las calles de una ciudad informe que poco a poco estuvo tragándose sus deseos o su pericia, o las dos cosas y se arriesga a bajar a revivir en el mundo, su mundo, a reeditar sus ideas y a revalidar lo que hizo el día anterior, y el anterior a ese y los otros días atrás.
Elimina la sensación de estar soñando, intenta disipar esa realidad y empieza por descubrir que es de día, que es una mañana soleada y que la edificación de su centro educativo es antigua y le brinda sabiduría hasta en el reflejo de sus ventanales, así usted decide que reinventará su pasado, como antes, pero esta vez, desde el futuro que ha soñado ayudándose del presente que tiene ahora en sus manos.

Inicia su vida.


Tomasso’ 18 Ottobre 2012

domingo, 3 de marzo de 2013

Adiós


Han pasado meses desde la última vez; esa dónde yo estaba tan casual y tu ahí sin saber bien como. Disipamos el viento, ese frío tan frecuente en medio del parque y esas personas que no conocía pero miraban como si ellos a nosotros, mirábamos hacia los lados una vez por cada cinco o seis que mirábamos cada uno a los ojos del otro y estabas ahí, no voy a mentir diciendo que todo estaba planeado, que era nada más que lo esperado, no, hasta ese momento lo que había planeado se había salido de rumbo, solo quería verte y ni para eso había creado un método, mi instinto me invita a dejarme llevar por las emociones, después transmitírselas al cerebro y juntos - no sé qué con qué-, reiniciar la búsqueda y reinventar el camino ya con una percepción diferente, porque las percepciones cambian, y que bueno que es así, no imagino el tener la misma percepción de ese momento, ahora, mientras pienso en lo que pasó y no pasó, en las miradas y los fantasmas que te tomaban del pelo para hacer relucir, un poco más esa sonrisa un poco más esos ojos. Recuerdo el abrazo, fui tan cursi, pedir ese permiso para abrazarte y luego después de la sonrisa y el contorneo de tu cuerpo rodearlo con mis brazos y notar que allí en esa vastedad se encontraba un mundo que no conocía y disfrutaba, un espacio habitado por duendes, por luces tenues que arrullaban que se llevaban los minutos y la fatiga, la oscuridad, las casas. Sentirte ahí tan sola, tan solo para mí. Una noche como ninguna, un beso de despedida, una humedad que llevaba eso, el silencio de la nostalgia futura, un adiós largo, un adiós que aún guarda la esperanza de volverse a escuchar salir de tus labios. No quería que acabara lo confieso, pero como parar el tiempo con esos años o como arruinarle los planes a tus padres, imposible. Otro sol esperaría por nosotros tu allá y yo aquí, yo tan tuyo y tú también.


Luna. Sol, árboles, canciones, risas.



Tomasso’ 3 Marzo 2013