Tanto desamor en todas esas cartas enviadas porque así lo determinaba el gran espacio que nos rodeaba, porque así me guiaba el destino, a mí, que solo pedía paz, a mí, que solo imploraba tu regreso, no a mi casa, ni a este pueblo tan solo, sino hasta mi corazón, otra vez, y estarse lleno así, con los ojos abiertos mientras se duerme. Tantas cartas ahora rotas, ahora todo este amor silenciado en papel, mis manos atrapadas en la soledad más sola, en la distancia más lejana, en la tristeza más triste. Yo derramando lágrimas que por tanto se sabían tan secas, tan olvidadas. Otra vez abandonado, ya sabía yo que el destino que se me deparaba era distinto, te vi con buenos ojos, pero fueron malos los tuyos, estabas conmigo, eso es seguro, pero lo hiciste de manera ilusoria, tratabas de olvidar tu pasado conmigo y tal vez lo hiciste, pero también olvidabas el presente, me olvidaste a mí y ahora no puedo recordar esos momentos, sé que fuiste alguien importante, al menos eso creo después de lo que me dices y al leer esos muchos papeles que tengo acumulados en mi cuarto, pienso que lastimé tu orgullo al abandonarme en tu abandono, has mutilado mis manos y has cortado mi historia, nuestra historia; yo esperaba capítulos de continuación que se quedaron en eso, en una espera que, como todas las cosas esperadas parecen muertas, y son invisibles para muchos, también para ti.
Pareces una mariposa, no lo has pensado, mírate las alas aun un poco chicas para volar, pero tan visibles como para no olvidar la posibilidad del vuelo, ningún día, ninguna hora; es tu destino y lo anhelas, así anhelabas cualquier vida distinta a la vivida conmigo, así disfrutabas cualquier paisaje distinto a esos que te pinté junto a mí; y no está mal para una mariposa, pero si para ti que sabes hablar, pudiste haberle avisado a este desdichado que sigue buscando su dicha. Estaba entregado a ti, mucho más que a mí mismo, por ello me perdí y lo poco que quedó es insuficiente para revivir lo que se ha quedado muerto. Vuela ese día en que crezcan tus alas, o en que el viento te eleve por tu delgadez, por ahora disfruta de caminar así, por el suelo, solo tienes un sueño, espera por él, como hice yo con el mío.
No, no; si te quiero, pero no quiero estar contigo. ¿Arrebatarte besos? Saben mal. ¿Negarte abrazos? Tal vez aprenda a hacerlo. ¿Eliminarte de mis recuerdos? Difícil elección, pensando en ello puedo introducir otros recuerdos en mi memoria, unos menos grises que sé que andan sueltos, y con los muchos años que me quedan puedo encontrarlos; no lo sé, quizá y me ayude alguien.
Tomasso’ 7 Novembre 2011-Febbraio 2012
No hay comentarios:
Publicar un comentario