Ábrelo…, recíbelo como una despedida…
…o como un saludo.
Yo
también sé de mis idealizaciones, porque te conozco y eres una de ellas. Pienso
que tu no me deseas, que tú sigues siendo una muchacha tierna que no sabe nada
de la vida, que lo único que haces es pensar y eso, solo pocas veces. No estoy
diciendo todo lo malo que tienes o que eres, es sólo que te observé demasiadas
veces y aun así no te conozco bien, claro, eso es entendible si se te conoce,
si te han sabido como yo, demasiado seria y reservada. Eres audaz, incansable y
aun así caminas sola y pocas veces, no eres de las que maltratan sus pies, aun
prefieres recrear tus alas con los sueños o ensueños que sin saberlo te gustan
tanto. Pero esperé demasiado de quien
solo sabe volar en un mundo tan demasiado humano, te imaginé mujer y no sabes
serlo. Te imaginé y has desaparecido hace meses, te veía a través del espejo y
en uno que otro retrovisor y no queda ni tu sombra si es que la hubo; ha
quedado el fantasma de tus desdichas atormentándome las noches, acariciando mis
malos días. Quedó tu recuerdo acá en mi memoria y no quiero asirme de él, pero
es lo que hago, no quiero estropear mi vida con un lazo roto con una caja
vacía; te quiero de vuelta lo sé, pero también quiero mi antigua tranquilidad,
mi sonrisa saciada hasta su límite, mis sueños de sosiego, mis cuentos de
despertar y antes de dormir, el deseo de hacerte mía, de releerte el libro de
mi vida una vez más.
Difícil
tarea la de un arlequín, alegrar estando triste, moverse sintiéndose quieto,
sonreír aunque se llore, correr, parar, volver a correr, aun estando encerrado
en un cajón.
India
de mi historia patria, concubina de las raíces de mis ojos, cenicienta de ojos
negros, agüita de ópalo sabor a nada, rosa blanca de despertar tardío; has de
silenciar tus ruegos, si pides algo, has de acabar tu desdicha si sufres, has
de acallar tus lágrimas que a veces dicen no decir nada, has de escribir tu
cuerpo para tocarlo, has de mirar el cielo para pintarlo, has de vivir para
poder matarte en mí. Estragos de un cuento escrito, de un sueño roto, de una
tristeza recordada, de una losa vacía; recuerdos de la felicidad, de la idiotez
compartida, de las lágrimas sin dolor. Has profetizado sobre tu desdicha y
ahora ríes a carcajadas…
Tomasso’ 22 Dicembre 2011
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