domingo, 15 de abril de 2012


Ábrelo…, recíbelo como una despedida…
…o como un saludo.

Yo también sé de mis idealizaciones, porque te conozco y eres una de ellas. Pienso que tu no me deseas, que tú sigues siendo una muchacha tierna que no sabe nada de la vida, que lo único que haces es pensar y eso, solo pocas veces. No estoy diciendo todo lo malo que tienes o que eres, es sólo que te observé demasiadas veces y aun así no te conozco bien, claro, eso es entendible si se te conoce, si te han sabido como yo, demasiado seria y reservada. Eres audaz, incansable y aun así caminas sola y pocas veces, no eres de las que maltratan sus pies, aun prefieres recrear tus alas con los sueños o ensueños que sin saberlo te gustan tanto.  Pero esperé demasiado de quien solo sabe volar en un mundo tan demasiado humano, te imaginé mujer y no sabes serlo. Te imaginé y has desaparecido hace meses, te veía a través del espejo y en uno que otro retrovisor y no queda ni tu sombra si es que la hubo; ha quedado el fantasma de tus desdichas atormentándome las noches, acariciando mis malos días. Quedó tu recuerdo acá en mi memoria y no quiero asirme de él, pero es lo que hago, no quiero estropear mi vida con un lazo roto con una caja vacía; te quiero de vuelta lo sé, pero también quiero mi antigua tranquilidad, mi sonrisa saciada hasta su límite, mis sueños de sosiego, mis cuentos de despertar y antes de dormir, el deseo de hacerte mía, de releerte el libro de mi vida una vez más.
Difícil tarea la de un arlequín, alegrar estando triste, moverse sintiéndose quieto, sonreír aunque se llore, correr, parar, volver a correr, aun estando encerrado en un cajón.

India de mi historia patria, concubina de las raíces de mis ojos, cenicienta de ojos negros, agüita de ópalo sabor a nada, rosa blanca de despertar tardío; has de silenciar tus ruegos, si pides algo, has de acabar tu desdicha si sufres, has de acallar tus lágrimas que a veces dicen no decir nada, has de escribir tu cuerpo para tocarlo, has de mirar el cielo para pintarlo, has de vivir para poder matarte en mí. Estragos de un cuento escrito, de un sueño roto, de una tristeza recordada, de una losa vacía; recuerdos de la felicidad, de la idiotez compartida, de las lágrimas sin dolor. Has profetizado sobre tu desdicha y ahora ríes a carcajadas…

Tomasso’ 22 Dicembre 2011

No hay comentarios:

Publicar un comentario