Miro las
cuatro esquinas de mi cuarto y hago un gran esfuerzo por llenarlos, por hacer
un gran espacio y meter toda esta basura de cosas que pienso, irme, quedarme,
seguirme quedando, seguir caminando, seguir escribiendo, pamplinas. Esta
realidad es tan real y no me gusta, vivo mejor con mi imaginación y allí no
estás y acá sí. Te imagino. Te siento. No puedo tocarte. No siento tus olor. No
puedo besarte. En resumen no puedo usar los sentidos de la realidad contigo.
Los otros me ayudan a imaginar; así, hace un momento estaba solo y las paredes
se me hacían grandes barreras, muros gigantes que se levantaban ante mis ojos y
ahora desaparecen porque he vuelto a pensar en tu sonrisa, en tus lindos ojos,
que a fuerza de ser lindos también confunden, a veces se dejan ver verdes sin
serlo, y refulgen desde su interior una dulzura hasta ahora insuperable, una
franqueza que hace añicos las mentiras y azuza grandes verdades. Puedo verte
sonriendo –siempre te recuerdo así-, y sabiendo yo como lo disfrutas hago
piruetas mentales buscando y arguyendo mis mejores chistes y lo logro…, ya
conozco algo más que la cara vestibular de tus dientes.
Ahora te
sacaré de estas paredes y te llevaré a un lugar más tranquilo, sé que te gustan
los buenos paisajes, así que te llevo a uno mío, lo inventé yo. Es una nube,
pero no una cualquiera con formas extrañas y agujeros para dejar pasar las
goteras, no, esta es algo especial, su forma es la de una gran esfera o algo
parecido ya que no es exactamente redonda, tú no te caes, pues rueda, tú no te
mojas pues arriba no hay más nubes y el cielo está allí seco para ti, azul para
los dos; y puedes mirar siempre a donde quieras y tener para ti los mejores
climas, y claro, puedes bajar, no está mal recordar cómo se camina y realizar
una que otra maniobra con tus pies.
Estando acá
arriba siento cómo vuelves a mí, como me tomas las manos y luego duermes, yo
sobre tus piernas, tú sobre mi espalda. Después despertaré, hoy no quiero. Hoy
quiero eternizar el momento, hacerlo uno hasta que sea real esto que imagino,
hasta que de repente sienta tus manos, y sea esa temperatura la que hable entre
las mías.
Tomasso’
31 Dicembre 2012
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