domingo, 3 de marzo de 2013

Adiós


Han pasado meses desde la última vez; esa dónde yo estaba tan casual y tu ahí sin saber bien como. Disipamos el viento, ese frío tan frecuente en medio del parque y esas personas que no conocía pero miraban como si ellos a nosotros, mirábamos hacia los lados una vez por cada cinco o seis que mirábamos cada uno a los ojos del otro y estabas ahí, no voy a mentir diciendo que todo estaba planeado, que era nada más que lo esperado, no, hasta ese momento lo que había planeado se había salido de rumbo, solo quería verte y ni para eso había creado un método, mi instinto me invita a dejarme llevar por las emociones, después transmitírselas al cerebro y juntos - no sé qué con qué-, reiniciar la búsqueda y reinventar el camino ya con una percepción diferente, porque las percepciones cambian, y que bueno que es así, no imagino el tener la misma percepción de ese momento, ahora, mientras pienso en lo que pasó y no pasó, en las miradas y los fantasmas que te tomaban del pelo para hacer relucir, un poco más esa sonrisa un poco más esos ojos. Recuerdo el abrazo, fui tan cursi, pedir ese permiso para abrazarte y luego después de la sonrisa y el contorneo de tu cuerpo rodearlo con mis brazos y notar que allí en esa vastedad se encontraba un mundo que no conocía y disfrutaba, un espacio habitado por duendes, por luces tenues que arrullaban que se llevaban los minutos y la fatiga, la oscuridad, las casas. Sentirte ahí tan sola, tan solo para mí. Una noche como ninguna, un beso de despedida, una humedad que llevaba eso, el silencio de la nostalgia futura, un adiós largo, un adiós que aún guarda la esperanza de volverse a escuchar salir de tus labios. No quería que acabara lo confieso, pero como parar el tiempo con esos años o como arruinarle los planes a tus padres, imposible. Otro sol esperaría por nosotros tu allá y yo aquí, yo tan tuyo y tú también.


Luna. Sol, árboles, canciones, risas.



Tomasso’ 3 Marzo 2013

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