viernes, 3 de mayo de 2013

Otro día

Día mundial de la poesía; felices las letras, las pupilas, los corazones rotos, la soledad, la felicidad, el (des)amor, las huellas, los colores, la piel, la música, el grito, la vena, el tiempo, los nombres, los sueños »»

Así iniciaba otra noche oscura –eso, fuera de un hospital, donde las noches suelen no existir-, una donde los colores se entrelazaban y mecían como en hamacas colgadas al viento, donde las simpatías eran miles y todas reconocibles en rostros, en sonrisas, en las casas y las calles y sobre todo en el caminar de tantos que todas las noches lo hacían sin darse cuenta, pero esta vez lo hacían para mostrarse, para que alguien los viera con lupa o con telescopio o con algo que los hiciera grandes. Eso querían. Ser grandes, no egoístas, no, no son tan malvados, tampoco ahora, sólo querían hacerse notar, una noche, donde lo espectacular no fuese lo alto de un árbol o lo magnífico de un cuadro o de esas ventanas en lo alto, una sola vez donde lo maravilloso fuese visible, palpable y sostenible, donde la magia fuera real y comprensible, donde todos pudieran tomarse de las manos sin sentir pudor o miedo.

Yo no sé si al final pudieron lograrlo, pero sentí que era yo quien los observaba, desde un punto fijo y discreto que no diré, era alto sí, pero no más alto que ellos (eran grandes), disfruté así, una noche, graficando con palabras las maravillas de una persona y lo magnífico de otras miles.


Ver latir una lágrima y luego sonreír, atrapar los sueños en tu pecho y luego entregar un abrazo; añorar estar cerca y tener al lado los recuerdos…repetirse melancolías, recrearse otro paisaje y desear vivirlo, bagatelas con las que se conforman los humanos, regalos que se ofrecen en algunas épocas, sin siquiera un envoltorio adecuado. Todo lo que se ve de esos otros que comparten nuestras tierras, o las tierras de alguien ya que nada realmente es de nadie. Calles y más calles, locomotoras de la sinrazón que llevan al común de la gente y al resto, adónde todo pueda ser olvidado y lamentablemente aun no hay inteligencia que logre el reset de la mente humana, que logre quitarle recuerdos, eso si, he escuchado que te hacen inconsciente, pero allá en ese otro apartado de tu consciencia quedará guardada tu vida.


Recordar es un lujo que no todos usamos, un desperdicio de la memoria que cada vez –en mí-, se hace más selectiva.


El cordón de los sueños sosteniendo puentes de la memoria»»



Tomasso’ 21 Marzo-9 Dicembre 2012

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