(Dentro de un gran paréntesis)
Usted me vio, ahí estaba, y no me vaya a decir que con esos grandes ojos no ve,
no soy tonto, aunque tenga ojos pequeños. Así se va la vida, dentro de varios
paréntesis que usted va abriendo y a veces ni sabe cuándo cerró, pero se
cerraron. Renueve esa cara triste, la tiene deforme y ni siquiera triste se ve
y no me diga que no se da cuenta, piense cuanta gente le sonríe y búsquele
causa a esa ausencia de gestos en usted. No moleste mis sentidos y agítese ese
cabello, haga que la vea porque no la veo, sólo están ahí ciertos detalles sucios
y nubados de alguien que no es usted, pero ahora la definen. No se niegue la
posibilidad de ser alguien, de sentir que vive.
Usted no lo sabe pero ya la vi
sonreír y que bien se le ven esos dientes blancos, claro usted no viste como la
vi, tampoco es tan desorganizada y mucho menos tan impuntual, porque ha dejado
de venir a mis recuerdos, ya no le veo antes de dormir.
Usted no tiene razones para
hablarme, buscarme o algo parecido y yo tampoco, pero en usted encuentro mucho
de lo que un día busqué y quiero seguir encontrando. Usted piensa, usted es
mujer y usted me atrae, me lleva desde acá a cualquier lugar que no conozco,
lugares que hacen disfrutar la compañía. Usted es distinta y la diferencia me
gusta. Usted. Espero descifre mis mensajes, mis aflicciones si acaso hay una.
Hay una pantalla al frente mío, la misma que usted ve y no quiere pasar, eso
que se irradia tal vez sea yo queriendo estar ahí, o tal vez sea sólo un alma
queriendo escapar. Búsquese y si se halla perdida puedo ayudarle, me considero
bueno en eso de las búsquedas compartidas, pero no planeo, mi plan es buscar,
no rápido o por la derecha, sólo buscar viviendo, y usted no sabe cómo vivo,
por eso le cuento que no tengo planes, mi vida tiene un rumbo, claro, pero yo
no sé cuál es y cuando digo que busco estoy mintiendo lo menos que hago es eso,
pero estoy encantado de encontrar, la encontré verdad. No. La estoy inventando,
ahora mismo puedo ponerle cabello negro, una cara blanca, pálida y con pecas color
café que hacen con esa nariz pequeña un conjunto de muñeca, y quiero ponerle un
vestido blanco con flores rosas que desde lejos se vea parte de sus piernas y
que baile, quiero que aparezcan sus zapatos color café, o no sé, son más
claros, dibujarle una sonrisa y unos ojos saltones que me busquen, y una
facción en el rostro que dice que ya sabe dónde estoy y cómo estoy. Es fácil.
La vi en un jardín junto a un árbol, tarde de verano sin sol, cabello suelto y
sólo miradas para comer.
Usted está sonriendo. Sí. Pero
usted está sentada y empieza la decadencia, volver a mirar atrás a ese mundo
real donde todos corren, dónde nadie intenta un acercamiento, donde todos son
partes sueltas, tuercas de un engranaje de un gran sistema, local o nacional.
Volver, saberla cómo es, cómo no me ve, y cómo no me habla. Pero es lindo
imaginarle pecas y ni qué decir del cabello negro. Ahora haré que camine hacia
mí, tiene tiempo, no se resista, y no es necesario el vestido, yo aprenderé a
verla cómo esté, incluso desorganizada. Quiero oír que toca a la puerta. Ese
temor me gusta, están tocando. Es una sonrisa cualquiera pero es mi sonrisa.
Haré que hable, reirá y definitivamente le diré cuanto siento por ella. Le
mostraré mi taller de sueños, los lápices y mis manos, tal vez las tome entre
las suyas o quizá tenga que hacerlo yo, pero no hay opción, se tomarán de las
manos y se sentirán niños, dentro, en cada uno hay miles de por qué que acaban
de contestarse, y unos corazones que tiene una razón voluntaria para latir.
Puedo sumarle un beso o un abrazo, pero no sé, hasta aquí me permito soñar,
hasta aquí. Ese gusto, el gusto de besar en la boca; esa sensación quiero que la
describa usted.
Tomasso’ 0.
48horas 6 Aprile 2013
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