Porque a veces es mejor detenerse, parar un segundo o dos, esas veces que te sabes capaz de definir el tiempo. Es importante aprender a respirar, saber tomarse el tiempo necesario para decir o hacer algo, porque no sabes cuándo serán necesarias tus palabras, pero si sabes cuándo son excesivas. Porque a veces mi celular es una hoja y mis tonos son los recuerdos haciendo fila uno tras otro, porque a veces siento que las llamadas son otras, que esas punzadas-corazonadas o pensamientos casi ilógicos que se agarran a un sentimiento y refluyen, no son más que el recuerdo de algo importante que tu convertiste en nimiedad. Porque la tristeza los invade, les dice que hacer y a dónde dirigirse, porque la incompetencia es mía no del que me enseñó, porque el sol no sale para que yo lo mire, sino para hacerme caminar, porque la luz de la luna está ahí para decirme que aun en las noches y que en la oscuridad también hay luz. Por qué antes eras solo un nombre desconocido, ahora alguien de quién no paro de hablar. Porque la vida es tuya, pero tus pensamientos, tus actitudes pueden ser de alguien, puede ser que un día el dueño de tus suspiros sea el causante de tus mayores alegrías. Puede ser que un día sonrías por razones distintas a las de ahora, podrías desplazar del banco de tus predilecciones a unas cuantas fantasías que tal vez dejen de cumplirse.
Tu, que añoras la independencia, que vives soñando y recreando cuentos no escritos, tal vez el planear no sea tan nefasto como el no hacer nada para que todos los sueños se cumplan, niña de ojos oscuros, de ojos grandes y hermosos, tú que reflejas la simpatía desde diez metros de distancia, tú que asolas mis reproches, mis angustias y hasta mi desdicha solamente con unas cuantas palabras. Tú, que te escondes dentro de ese frasco de sentimientos rotos, tú que temes recoger tu vida pasada y pisotearla de nuevo, sí; tú que miras hacia el rededor queriendo encontrarle puentes a todos tus pasos, inventando interconexiones con el mundo. Has dejado de creerle a la fantasía, ahora vives en un mundo más ‘real’ y extremadamente pequeño. Has implementado tus ganas y deseos, ahora estás flaca de desengaños, gorda de resentimiento, inundada de desesperanza. Quiero invitarte; a salir, abrir las puertas y dejar salir a esos miedos que son grandes, deja que caminen solos; respira este calor de mis palabras, aplaca el frío de mis promesas, siente que la vida es más de lo que vemos todos los días, que aun sin decir todos los días un ‘te amo’ sabes que amas tu cuerpo, tu respiración, tu familia, tus educación…, infinidad de cosas que te hacen feliz por momentos tan largos como días enteros. Tú, que dices estar descorazonada, ama con tus pensamientos, y deja que el corazón bombeé la sangre necesaria para emplear mejor tu tiempo, para que abraces y para que las decisiones que tomes sean sabias, siempre.
Tomasso’ 16 Settembre 2011
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