No sabes cómo ganarte un corazón pero sabes cómo hacerlo tuyo, no sabes cómo arrebatar lágrimas pero sabes muy bien como regalar sonrisas y multiplicarlas en otro, no sabes cómo reclamar abrazos o como confiarte una buena respuesta pero sabes adormecer las penas y como decir palabras precisas. No sabes cómo crear las cosas que más me gustan, pero haces siempre lo que más disfruto. No sabes escribir, pero tus ojos declaman las mejores poesías y tus manos saben bailar las mejores canciones. No sabes arrepentirte bien, pero sabes no volver a hacerlo. Tal vez ahora estés deseando no haberme conocido, no en este tiempo, no en estos días; sino antes. No sabes pelear, pero sabes cómo hacer para que yo precise lo que no te gusta. No sabes cómo abandonar un plan, una secuencia, pero sabes cómo cambiar los destinos, los finales, si es que acaso no los haces transparentes, invisibles. No sabes adivinar mis pensamientos pero sabes con seguridad lo que siento por ti. Sabes despertar una fiesta acabada, sabes despilfarrar el amor, sabes arrebatarme mil y una de las palabras extrañas que siempre tengo para decirte. Sabes arriesgarte auncuando dices que temes perder. Porque las estrellas para ti son más que muchas luces juntas y la distancia sólo un borrón en el espejo, una razón más para pensar, otra sinfonía más para bailarle al corazón.
Has escrito dentro de las fantasías equilibrando así todo lo ‘real’ de fuera con eso maravilloso sin vivir que hay dentro. Has edificado un edificio y quieres que esté ahí dentro contigo, pero; sólo hasta ahora caben tus sentimientos y un poco de los míos, habrá que seguir construyendo, habrá que trabajar más, agrandar las ventanas y hacerle más puertas, habrá que pintar otro poquito y hacer las cortinas más largas. Será grande, porque si ahora siento lo medianamente esperado, sé que después no será así y tendrás que llevarme en brazos o tendré que arrastrar eso que siento. Las fantasías son muchas, las realidades no tanto, he empezado a tropezar mientras camino sin ti y ahora mismo empiezo a estremecerme cada vez que te menciono.
Sabrás transformar mis días tristes por alguno de aquellos que compiten por ser el mejor de los que he vivido. Sabrás entristecerme cuando te haya pasado algo, cuando estés enferma o melancólica. Tú no sabes mentir, pero sabes callar lo que sientes, no sabes cómo hacer que se me dilaten mis pupilas pero sabes tan bien como agudizar todos mis sentidos. No sabes enamorar, pero haces que te quiera. No sabes lo que me pasa, pero sabes hacer que se me pase; tú no sabes hacerme callar, pero sabes cuándo darme un beso. No sabes dar una caricia sino muchas, sabes cómo adornar la simpatía, acomodar las tristezas para que no pesen y alivianar el dolor; sabes sujetar la certidumbre. No andabas por ahí sin saber que hacer porque aunque no sepas hacia donde caminar, sabes bien lo que debes hacer. No me abandonaste, solo sabes que ahora el puente resiste de a uno. No te fuiste deprisa para llegar primero, solo me estás quitando las piedritas que hay en el camino.
No sabes que te quiero, pero…, te quiero.
Tomasso’ 14 Ottobre 2011
No hay comentarios:
Publicar un comentario