Estúpidos sueños del hombre que está despierto,
marejadas de polvo que solo nublan sus ojos, un gato toloso que está ciego y
sueña estarse viendo.
Una mariposa dorada ha perdido su vuelo, le han
roto una de sus alas, planea, intenta continuar el ritmo, la altura, pero el
ala buena se debilita, aumenta la rapidez del aleteo, se agotan sus reservas
energéticas, intenta caer despacio, sentir dolor, poco dolor, sentir poco,
pero; siente el golpe de las piedras, parece como si la hubiesen lanzado y
también recibido con un muro, intenta desprenderse de todo, resistir,
sostenerse con sus pies, pero no puede, recuerda su ala rota y busca alguna
sustancia líquida que puede solidificarse, busca y encuentra al fin un poco de
miel, intenta atar fibrillas, pequeñas tiras que el viento hace estremecer,
lamenta una vez más estar pariendo, o a punto de parir, y brotan de ella miles
de huevecillos, otras miles de mariposas que un día tendrán sus alas rotas,
después de volar, después de saborear el aire, cuando hayan amado las alturas.
Y así será, un día su vida se repetirá, sus miedos, sus intentos por
sobrevivir, por volar, por sobreponerse; ella no morirá, estará viva a través
de esa otra generación de mariposas.
Vuelve a sentirse viva ahora hay otros que la
necesitan y esos otros no han nacido completamente, ha decidido vivir un tiempo
de más, así que con una ala rota, empieza a caminar en busca de alimento y de
los elementos necesarios para hacerse cargo del futuro, para seguir idealizando
y mintiéndose. Ser mariposa jamás fue fácil y ella lo sabe, y no lo ocultará
más, hoy ellos descubrirán su papel en el mundo, en ese mundo que les ha
tocado, en donde vivirán, en donde harán parte de un punto negro visto desde
más arriba, desde donde nunca podrán volar.
Tomasso’ 19 Ottobre 2012
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